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De la audiencia a la afinidad: construir significado en la era de los algoritmos

  • Foto del escritor: Yvonne Franco Ortega
    Yvonne Franco Ortega
  • hace 10 horas
  • 3 min de lectura
De la audiencia a la afinidad: construir significado en la era de los algoritmos

Es importante comprender cómo están operando hoy los ecosistemas digitales. Desde finales de 2024, en Gisacom comenzamos a observar un cambio significativo en la forma en que los algoritmos distribuían los contenidos y conectaban a las organizaciones con sus audiencias. El alcance orgánico dejaba de comportarse como lo habíamos conocido y las estrategias de marketing digital adquirían cada vez mayor relevancia para generar visibilidad, tráfico y conversión.


Al mismo tiempo, la explosión de la inteligencia artificial generativa multiplicó exponencialmente nuestra capacidad para producir contenidos. El resultado es una paradoja: nunca había sido tan fácil producir y distribuir contenido y, al mismo tiempo, tan difícil convertir esa visibilidad en reputación.


Performance, Descubrimiento y Growth son estrategias digitales eficientes cuando el objetivo es generar exposición, tráfico, leads o transacciones. El problema comienza cuando esperamos que esos mismos mecanismos construyan por sí solos autoridad, reputación o una relación significativa con una audiencia.


Lo vivimos trabajando con uno de nuestros clientes. Recibimos una audiencia que había crecido rápidamente mediante estrategias de descubrimiento, pero una parte importante de ella no tenía una relación real con el contenido ni con aquello que el cliente representaba. Había volumen, pero no necesariamente afinidad.

Nos tomó cerca de seis meses depurar esa audiencia y comenzar a construir una relación con aquellas personas para quienes el contenido realmente tenía significado. El desafío no era llegar a más personas, sino construir un vínculo más profundo con las personas adecuadas.


De esa experiencia surgió una distinción que hoy resulta central para nosotros: la transacción requiere tráfico; la autoridad requiere afinidad.

Y la afinidad no se compra. Puede favorecerse mediante una arquitectura capaz de conectar aquello que una organización quiere poner en circulación con aquello que resulta relevante para determinadas audiencias. Requiere coherencia, profundidad, recurrencia y tiempo.


Esto modifica también la manera de construir contenidos. Una pieza destinada al descubrimiento no necesita explicar todo. Necesita contener una idea suficientemente potente para provocar atención y abrir una puerta. A partir de ahí, el ecosistema de contenidos puede profundizar el racional y desarrollar aquello que queremos que una audiencia comprenda, sienta y eventualmente esté en condiciones de hacer.


Podríamos pensar que esto pertenece a la creatividad, al neuromarketing o incluso a alguna nueva metodología surgida de los ecosistemas digitales. En realidad, sus fundamentos son mucho más antiguos. Aristóteles sistematizó hace más de dos mil años tres dimensiones fundamentales de la persuasión: ethos, pathos y logos.

Ethos plantea la credibilidad: ¿por qué debería confiar en quien habla? Pathos introduce la conexión: ¿por qué aquello que me dice debería importarme? Logos aporta el racional: ¿qué argumentos y evidencias sostienen lo que se afirma?


De la audiencia a la afinidad: construir significado en la era de los algoritmos implica recuperar estos fundamentos dentro de un ecosistema profundamente distinto. La tecnología cambió radicalmente la distribución. Los algoritmos pueden encontrar audiencias; Performance, Distribución y Growth pueden generar tráfico y crecimiento; la inteligencia artificial puede multiplicar contenidos. Pero ninguno de ellos sustituye los fundamentos mediante los cuales una persona otorga atención, credibilidad y significado a aquello que encuentra.


Ése es el desafío actual. No producir más contenido ni alcanzar indiscriminadamente a más personas, sino construir las condiciones para que las personas adecuadas encuentren suficiente significado en aquello que una organización pone en circulación como para querer profundizar la relación.


Por eso, en Gisacom no pensamos la comunicación como una colección de contenidos, canales y tácticas independientes. La Arquitectura Rectora es el sistema estratégico que organiza y da coherencia a las estrategias y tácticas de comunicación de una organización para favorecer la convergencia de interpretaciones y fortalecer su capacidad de acción.

 
 
 

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